¿Y ahora, José Antonio Kast?: Chile eligió orden

14.12.2025
Foto generada con IA: Equipo del porqué de las cosas
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Chile decidió apostar por "orden", y José Antonio Kast asume la presidencia con promesas de seguridad, disciplina y control. ¿Pero se traduce esta promesa en políticas reales o solo en un mensaje destinado a tranquilizar emociones?

Si alguien creía que la política chilena avanzaba siempre con pragmatismo, la elección de José Antonio Kast demostró que las emociones pesan más que los programas de gobierno. Con 59 años, trayectoria en la UDI, la fundación del Partido Republicano y varias campañas presidenciales fallidas, Kast finalmente asume la presidencia con un mensaje central: "recuperaremos el orden". ¿Qué significa realmente "orden"? ¿Seguridad, control social o simplemente la sensación de que alguien tiene las cosas bajo control? Chile abrazó esa promesa con entusiasmo, pero ¿qué ocurrirá cuando la emoción se enfrente con la complejidad de la gestión estatal y las múltiples demandas de la ciudadanía?

Kast construyó su triunfo aprovechando ansiedades colectivas. Durante años convirtió frustración política en estrategia electoral, combinando nostalgia con miedo y símbolos históricos con alarmismos sobre delincuencia e inmigración. ¿Funcionará esta mezcla cuando se trate de resolver problemas reales como educación, salud o economía? Sus discursos enfatizan riesgos y peligros, pero ¿existe un plan concreto detrás de tanta alarma o solo titulares efectivos para la campaña?

Su estilo ha sido comparado con líderes internacionales de corte populista. ¿Es Chile un espejo de otros países o simplemente una sociedad que responde a mensajes simples en tiempos de incertidumbre? Kast combina mensajes directos y alarmismos, añadiendo un ingrediente local: la nostalgia por un Chile "ordenado". ¿Ese pasado es un ejemplo aplicable hoy o solo un recuerdo conveniente para movilizar emociones? La campaña demostró que los símbolos y emociones pueden ser más poderosos que los programas detallados, ¿pero serán suficientes para gobernar un país plural y complejo?

El manejo del miedo ha sido casi artesanal. Cada discurso enfatizó peligros, reales o exagerados, mientras problemas estructurales como educación, salud y medio ambiente recibieron un tratamiento secundario. ¿Se puede gobernar solo con titulares que generan tensión? Este enfoque movilizó votantes y polarizó la sociedad, ¿pero se traducirá en políticas efectivas o se quedará en retórica?

La elección también revela mucho sobre la relación de los ciudadanos con la política y su confianza en las instituciones. Muchos votantes eligieron sensación de seguridad, no un plan de país. ¿Hasta qué punto elegir emociones sobre análisis es saludable para la democracia? La oposición no logró transmitir un mensaje convincente; ¿la polarización será un efecto inevitable de esta elección o aún hay margen para acuerdos y consensos?

Además, la composición familiar y personal del candidato ha sido objeto de atención mediática. Kast, casado y padre de nueve hijos, proyecta la imagen de familia numerosa y ordenada. ¿Qué tan relevante es esto para evaluar su capacidad de gobernar? ¿Su vida privada refleja la organización que promete para el país o es simplemente un símbolo que refuerza su narrativa de disciplina?

Ahora Kast asume la presidencia prometiendo disciplina, control y seguridad. ¿Podrá transformar estas promesas en acciones concretas sin que el país se divida más? El Congreso está fragmentado, la sociedad es plural y gobernar requiere más que discursos: exige negociación, gestión y resultados tangibles. Chile recibió orden percibido; ahora deberá evaluar orden real.

La incógnita más grande es si este enfoque logrará producir cambios tangibles o se limitará a un espectáculo de control. La política no es solo percepción, sino decisiones con consecuencias reales. ¿Qué pasa cuando la emoción que llevó al poder choca con la complejidad de la vida cotidiana de los ciudadanos?

Chile eligió orden y un líder que representa esa aspiración, pero lo que se observa es un país que deberá equilibrar emociones con realidad. Kast asumirá con promesas claras, pero gobernar exige resultados, diálogo y capacidad de gestionar un país que no siempre responde a consignas simplistas. ¿Podrá convertir la ilusión de orden en medidas que beneficien a todos los ciudadanos?

El contexto económico y social también plantea desafíos: inflación, desigualdad, sistema de salud y educación, problemas estructurales que no se resuelven con slogans. ¿Cómo pretende Kast enfrentar estas situaciones sin comprometer su narrativa de orden? La política chilena no puede reducirse a eslóganes, y la ciudadanía exige resultados.

Los próximos años serán un examen intenso. ¿Será recordado este mandato como un periodo de disciplina efectiva o como un ejercicio de promesas atractivas que chocan con la complejidad social? La política chilena enfrenta su prueba más exigente: transformar slogans en soluciones reales sin perder legitimidad.

Mientras la sociedad observa, se percibe una mezcla de curiosidad, escepticismo e ironía. Ganar elecciones es un arte; gobernar, una ciencia. ¿Tendrá Kast la capacidad de cumplir lo prometido o la ilusión de orden se desinflará ante la realidad? Chile verá si el orden llega a convertirse en algo tangible o si termina siendo solo una etiqueta conveniente, una promesa que calienta titulares pero no mejora la vida de la ciudadanía.

Pues así están las cosas, amigos, y se las hemos narrado. 

Por: Kevin Martinez
Por: Kevin Martinez

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