¿El gobierno farmea aura según las encuestas?

23.08.2026
Si de farmear todo parece ser bueno, el gobierno de Yamandú Orsi viene acumulando experiencia en el terreno de las encuestas. Cifra registró una mejora en la aprobación del presidente, mientras Opción mostró cómo se evalúa hoy la gestión del gobierno. Los datos permiten mirar el momento político desde dos ángulos y dejan planteada una pregunta: ¿el oficialismo está recuperando terreno o apenas encontró una pausa en la caída?

La respuesta no aparece en una sola cifra. Las encuestas miden dimensiones diferentes y fueron realizadas en momentos distintos. Por eso conviene leerlas en conjunto.

Cifra mide la aprobación presidencial. En agosto registró 26% de aprobación para Orsi y 57% de desaprobación. En junio los números eran 20% y 65%. La variación muestra una mejora. La aprobación subió seis puntos y la desaprobación bajó ocho.

Opción observa la evaluación general del gobierno. En su última medición el 19% consideró que la gestión era buena o muy buena. El 57% la evaluó como mala o muy mala. El 24% respondió que no era ni buena ni mala.

No hay una contradicción entre ambos resultados. Orsi puede mejorar algunos puntos en su aprobación personal mientras la gestión completa mantiene una valoración más complicada. Una cosa es la imagen del presidente. Otra es la opinión sobre el conjunto del gobierno.

En esa evaluación entran los ministros, también las decisiones, anuncios, seguridad, economía y la capacidad de cumplir con las expectativas. La ciudadanía no vota una encuesta aislada. Evalúa lo que ve y lo que siente en su vida cotidiana.

Equipos y Factum agregaron otros elementos al panorama. Sus mediciones también registraron una aprobación menor que la desaprobación. Las cifras fueron diferentes porque se realizaron en otros momentos y con metodologías propias. Sin embargo dejaron una señal parecida: el gobierno atraviesa una etapa de respaldo reducido.

Ese es el dato político más relevante. No se trata solamente de saber si Orsi subió o bajó algunos puntos. La pregunta es por qué una administración que ganó las elecciones con una expectativa de cambio todavía no logra convertir esa expectativa en una percepción más favorable.

Orsi llegó a la Presidencia con una propuesta de diálogo y moderación. Ese estilo puede ser una fortaleza en un país que valora los acuerdos. También puede generar impaciencia si los resultados se demoran. La prudencia funciona cuando la ciudadanía percibe avances. Cuando las soluciones no llegan la misma prudencia puede empezar a parecer falta de decisión.

 El problema no parece ser la falta de mensajes. El desafío está en ordenar esos mensajes y conseguir que formen una idea clara sobre el rumbo de la administración.

Un gobierno puede hablar mucho y aun así no controlar la conversación pública. Puede presentar medidas y terminar discutiendo una polémica. Puede mostrar avances y no lograr que esos avances sean reconocidos por la mayoría.

En política también se puede farmear comunicación sin farmear confianza.

La polémica por la compra de la camioneta Hyundai Santa Fe fue incluida en varias mediciones. Orsi pidió disculpas y luego donó el vehículo a la ANEP. El episodio pudo influir en la opinión pública. Pero no alcanza para explicar por sí solo el deterioro.

El desgaste parece tener varias causas. Hay expectativas que no se cumplieron con la velocidad esperada. Hay dificultades para mostrar resultados. También hay decisiones que generan dudas y una oposición que encontró en cada encuesta una nueva oportunidad para cuestionar al oficialismo.

El Frente Amplio enfrenta entonces un problema político y otro comunicacional. El primero consiste en gobernar y producir resultados. El segundo consiste en explicar esos resultados sin que cada anuncio quede aislado.

No alcanza con comunicar más. Tampoco alcanza con comunicar mejor si la ciudadanía no percibe cambios concretos. El mensaje puede ser claro y frecuente. Pero si no se relaciona con una mejora visible en la vida diaria pierde fuerza.

La mejora de Cifra permite pensar que la caída de Orsi no es irreversible. El presidente pudo haber encontrado un piso. Pero todavía debe demostrar que ese piso puede convertirse en punto de partida.

La evaluación de Opción muestra que la recuperación personal no se trasladó de manera automática a la imagen del gobierno. Ahí aparece una diferencia importante. Orsi puede mejorar su posición mientras la administración mantiene dificultades para convencer.

El oficialismo necesita recuperar iniciativa. No solo para mejorar en las encuestas. También para volver a conectar con quienes lo votaron. Necesita mostrar resultados y explicar qué se está haciendo. Pero también debe aceptar que la ciudadanía juzga los tiempos y los efectos de cada decisión.

La oposición seguirá utilizando los datos para marcar los problemas del gobierno. Es parte del juego político. El oficialismo deberá evitar que cada encuesta se convierta en una crisis y tendrá que demostrar que puede leerlas sin quedar atrapado en ellas.

¿El gobierno está farmeando aura? La respuesta todavía está abierta. Cifra mostró una mejora en la aprobación de Orsi. Opción registró una evaluación general más exigente. Equipos y Factum confirmaron que el respaldo sigue siendo bajo.

Las encuestas no son una sentencia. Son fotografías de un momento. Pero cuando varias fotografías muestran dificultades similares conviene mirar el álbum completo.

Por ahora el gobierno no tiene el aura asegurada. Tampoco tiene la partida perdida. Tiene un presidente que consiguió algo de aire y una administración que debe transformar esa mejora en confianza.

Porque farmear aprobación puede ser una buena noticia. Farmear confianza lleva bastante más tiempo.

Por: Kevin Martínez
Por: Kevin Martínez

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