El éxito de "Las malas" fue inmediato. La obra obtuvo importantes premios, fue traducida a más de veinte idiomas y posicionó a Sosa Villada entre las escritoras latinoamericanas más leídas de los últimos años. Sin embargo, el verdadero mérito del libro fue demostrar que una historia nacida desde los márgenes podía ocupar el centro de la literatura sin perder complejidad ni calidad artística.
Lejos de repetirse, la autora continuó ampliando su universo narrativo. En Soy una tonta por quererte reunió relatos donde explora distintas formas del afecto y del deseo, siempre con personajes atravesados por contradicciones, heridas y búsquedas personales. En cada texto vuelve a aparecer una escritura precisa, poética y profundamente sensible.
Ahora presenta La traición de mi lengua, un libro que marca un nuevo momento en su trayectoria. Entre el ensayo, la autobiografía y la reflexión literaria, la obra propone un recorrido íntimo por la memoria, el lenguaje y la construcción de la identidad. Más que contar una vida, la autora se pregunta de qué manera las palabras moldean la experiencia, qué ocurre cuando el lenguaje no alcanza para nombrar aquello que somos y cómo la escritura puede convertirse en un acto de resistencia.
A lo largo del libro aparecen recuerdos de la infancia, la relación con la familia, el descubrimiento de la literatura y el proceso de construir una voz propia. Todo está narrado con una prosa que evita la solemnidad y apuesta por la honestidad, alternando momentos de gran belleza con reflexiones sobre el lugar que ocupa el lenguaje en la vida de las personas.
En tiempos donde la discusión pública suele reducir las identidades a consignas o estereotipos, Sosa Villada elige otro camino. Su escritura no busca ofrecer respuestas cerradas, sino abrir preguntas. Sus libros invitan a pensar en aquello que compartimos como seres humanos antes que en aquello que nos diferencia.