"El tridente": una mirada al poder narco en Uruguay más allá de sus principales figuras
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El periodista Antonio Ladra aborda en su libro las conexiones entre el tráfico internacional de drogas, el control territorial y la circulación del dinero en la economía formal. Su investigación plantea una pregunta central: qué permanece de estas redes cuando cae uno de sus referentes.
Un puerto, una cancha de fútbol, un módulo carcelario y una esquina de Cerro Norte. En El tridente , el periodista Antonio Ladra conecta esos escenarios para examinar distintas dimensiones del narcotráfico en Uruguay y discutir la imagen del país como una excepción frente al crimen organizado de la región.
El libro se concentra en las trayectorias de Sebastián Marset, Betito Suárez y Fernández Albín. A través de ellas, el autor analiza funciones que considera complementarias: las conexiones internacionales, el dominio territorial y la capacidad de operación y logística. Ese enfoque no equivale, por sí mismo, a demostrar que los tres integren una organización única con un mando común.
Más que una reconstrucción de recorridos individuales, la investigación propone observar las condiciones que permiten acumular poder, sostener negocios y construir vínculos que pueden sobrevivir a sus protagonistas.
El territorio y las oportunidades
La puerta de entrada al libro no es una captura ni un operativo policial. Es la frase de un educador sobre el horizonte de algunos jóvenes en contextos de exclusión: "Cuneta, cárcel o Cristo".
Ladra toma esa expresión como hilo conductor para explorar la relación entre la muerte, la prisión y las comunidades religiosas en determinadas trayectorias juveniles. No se trata de una clasificación estadística ni de un destino inevitable, sino de un testimonio que introduce la dimensión social de su investigación.
En ese recorrido, la cárcel aparece no solamente como un lugar de encierro, sino también como un espacio donde, según los testimonios recogidos, pueden construirse contactos, aprendizajes y lealtades. El planteo refiere a experiencias concretas y no supone extender esas características al conjunto de las personas privadas de libertad.
La mirada sobre los barrios también ocupa un lugar central. En el capítulo dedicado a Casavalle, una conversación lleva al autor a discutir cómo nombrar el poder de las organizaciones delictivas: "feudalización", captura territorial o gobernanza criminal.
Esa discusión convive con la memoria del barrio obrero, la UTU, las changas y los espacios comunitarios. El territorio aparece así como un lugar de disputa, pero también como una comunidad cuya identidad no puede reducirse a la presencia de bandas.
Seguir el recorrido del dinero
Otra de las líneas del libro se concentra en la relación entre los capitales ilícitos y la economía formal. La reconstrucción de la instalación de Gerardo González Valencia en Punta del Este sirve para abordar el mercado inmobiliario, la circulación del dinero y los controles que deben aplicar los intermediarios.
El foco no se limita a quienes introducen los fondos. También alcanza a los circuitos comerciales y profesionales por los que esos capitales pueden transitar.

En La vaca milagrosa, Ladra examina las caídas de fondos ganaderos y cuestiona la supervisión de estructuras que captaban ahorro. Allí resulta fundamental distinguir los hechos de estafa de los riesgos de lavado: una maniobra financiera fraudulenta no demuestra, por sí sola, que haya recibido dinero del narcotráfico.
El fútbol constituye otro ámbito de análisis. A partir del recorrido de Bocha Risotto, su influencia en Atenas y los negocios relacionados con derechos de jugadores, el autor examina los vínculos entre dinero, reconocimiento social y contactos alrededor del deporte. La discusión se extiende a las vulnerabilidades de sus estructuras de control, sin que ello implique atribuir conductas delictivas a todos los clubes, dirigentes o inversores.
El pasaporte y las responsabilidades
El trámite del pasaporte de Marset durante su detención en Dubái ocupa un capítulo específico. Ladra reconstruye los intentos anteriores de obtener el documento y el procedimiento que finalmente prosperó.
El episodio permite abordar planos que requieren ser diferenciados: el encuadre legal del trámite, las responsabilidades políticas y las eventuales responsabilidades penales. Las interpretaciones del autor forman parte de su reconstrucción y no sustituyen las determinaciones judiciales.
Qué queda cuando cae un referente
Hacia el final, El tridente desplaza la atención desde los nombres propios hacia la continuidad de las funciones. La pregunta ya no es solamente quién puede reemplazar a un jefe, sino qué ocurre con los contactos, la logística, el control territorial y los circuitos económicos que sostenían su poder.
La tesis del autor es que esas capacidades pueden permanecer aun cuando una figura central deja de operar. Los posibles relevos, las disputas por espacios vacantes y los escenarios de fragmentación aparecen como análisis de riesgos, no como hechos consumados.
El libro también dirige una mirada crítica al periodismo. En *Periodismo rojo*, Ladra cuestiona el uso de la expresión "ajuste de cuentas" cuando funciona como una explicación que clausura preguntas, y examina la dependencia de las fuentes oficiales y el énfasis en los episodios de violencia por encima de la investigación del dinero.
El cierre vuelve al punto de partida: la relación entre la dimensión internacional del negocio y sus efectos cotidianos. Más allá de las figuras que concentran la atención pública, la investigación propone examinar las condiciones sociales, económicas e institucionales que permiten la reproducción de estas redes.
Kevin Martínez conversó con el periodista y autor Antonio Ladra en El Porqué de las Cosas, por AM 1450.
