Lula va por otro mandato: cuatro veces parecen no ser suficientes

El presidente brasileño lanzó oficialmente su campaña en São Bernardo do Campo, el lugar donde comenzó su trayectoria sindical. Con Flávio Bolsonaro como principal rival, apuesta a la economía, la soberanía sobre los recursos naturales y la defensa de su legado para buscar un nuevo período al frente de Brasil.
Luiz Inácio Lula da Silva eligió un lugar cargado de historia para comenzar su campaña por un cuarto mandato. Este domingo volvió a Vila Euclides, en São Bernardo do Campo, en el cinturón industrial de São Paulo, donde durante la dictadura militar encabezó las grandes huelgas obreras que marcaron el inicio de su trayectoria política.
Ante miles de militantes del Partido de los Trabajadores (PT), Lula oficializó su candidatura y combinó recuerdos de su pasado con algunas de las principales propuestas que pretende llevar a la campaña.
"Mientras esté vivo, no voy a permitir que la derecha regrese al poder", afirmó. El presidente vinculó esa advertencia con la gestión de la pandemia y cuestionó las prioridades de la derecha en áreas como educación, salud y empleo.
A sus 80 años, Lula aseguró que todavía tiene asuntos pendientes. Señaló especialmente a la educación y recordó su propia historia, desde su infancia en el noreste brasileño hasta su llegada a la política como trabajador y dirigente sindical.
"Invertir en educación es mucho más barato que invertir en cárceles", sostuvo.
El acto también tuvo referencias a su familia y a la historia del PT. Lula recordó a su madre, doña Lindu, y homenajeó a intelectuales que ayudaron a construir el partido. Pero el discurso buscó mirar hacia adelante.
Uno de los principales compromisos fue económico. Lula prometió ordenar las cuentas públicas, reducir impuestos y burocracia y combatir la corrupción. También cuestionó los cargos políticos dentro del Estado y aseguró que buscará eliminar puestos que, según dijo, son ocupados por dirigentes que viven de la estructura pública.
"Voy a organizar las cuentas y voy a sacar a Brasil del rojo", afirmó.
La promesa plantea uno de los desafíos centrales de su campaña: explicar cómo combinará el objetivo de reducir el déficit con el gasto social que considera fundamental para su proyecto político. La fórmula no es sencilla, pero será una de las discusiones que acompañará a Lula durante la carrera electoral.
Otro eje será la soberanía económica. Lula puso el foco en las tierras raras y otros minerales críticos, recursos estratégicos para la fabricación de celulares, chips y baterías.
El presidente defendió que Brasil deje de exportar estos recursos como materias primas y avance en su transformación dentro del país. Su propuesta es extraer, industrializar y producir en Brasil para generar empleo y aumentar el valor de sus recursos naturales.
La disputa entre Estados Unidos y China aparece como telón de fondo. Lula aseguró que Brasil no debe alinearse automáticamente con ninguna de las dos potencias.
"No tenemos una opción por China ni una opción por Estados Unidos", afirmó.
Su planteo combina nacionalismo económico y política industrial: aprovechar los recursos brasileños para fortalecer la industria nacional y evitar que otros países controlen sectores considerados estratégicos.
Pero la elección estará marcada también por la seguridad y la polarización política. Flávio Bolsonaro, senador de 45 años e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, aparece como su principal rival.
Flávio lanzó su campaña en Copacabana con fuertes críticas a Lula y un discurso centrado en la seguridad y el combate al narcotráfico. Su candidatura mantiene vigente el apellido Bolsonaro en una disputa electoral que vuelve a enfrentar a dos figuras centrales de la política brasileña.
Jair Bolsonaro, derrotado por Lula en 2022, está inhabilitado y encarcelado por su responsabilidad en el intento de golpe de Estado posterior a aquella elección.
Las primeras encuestas muestran una competencia ajustada. Una medición citada por El País ubica a Lula con 43% y a Flávio Bolsonaro con 40%, una diferencia dentro del margen de error.
El dato recuerda la elección de 2022, cuando Lula derrotó a Jair Bolsonaro por apenas 1,8 puntos porcentuales. La historia reciente muestra, entonces, que Brasil puede volver a tener una elección definida por una diferencia mínima.
La campaña recién comienza, pero el desafío para Lula ya está planteado. Deberá conservar el respaldo de su base y convencer a los sectores que no se identifican plenamente con el PT.
En Vila Euclides, el presidente volvió al lugar donde comenzó su historia política para presentar una nueva etapa. A los 80 años, Lula vuelve a ponerse el traje de candidato y apuesta a una fórmula conocida: reivindicar su legado, prometer una nueva etapa y advertir que la derecha no puede volver al poder.
Del otro lado, el apellido Bolsonaro vuelve a estar en la boleta, esta vez con Flávio como protagonista.
La campaña recién empieza y todavía queda mucho por recorrer. Pero Lula ya dejó claro el mensaje: después de tres mandatos, una prisión y un regreso a la Presidencia, todavía considera que tiene una cuenta pendiente con Brasil.
Cuatro mandatos parecen no ser suficientes. Ahora falta saber si Brasil piensa lo mismo.




