Sanguinetti: “La democracia es un proyecto permanentemente proclamado y constantemente inacabado”
El expresidente reflexionó sobre la democracia en América Latina, la situación política de Argentina, el resultado de las últimas elecciones uruguayas y el futuro del Partido Colorado. También reivindicó la cultura cívica del país y llamó a distinguir entre las demandas sociales y las posibilidades reales de gobierno.
El expresidente Julio María Sanguinetti sostuvo que la democracia latinoamericana continúa siendo un proceso en construcción, con avances y retrocesos, y destacó a Uruguay y Costa Rica como países que mantienen una tradición democrática estable, pese a las dificultades atravesadas a lo largo de su historia.
"La democracia es un proyecto permanentemente proclamado y constantemente inacabado", afirmó al analizar la situación institucional de América Latina. En ese sentido, señaló como una de las principales dificultades actuales el debilitamiento de los partidos políticos tradicionales y el crecimiento de figuras ubicadas en los extremos del espectro ideológico.
Para Sanguinetti, el fenómeno no se limita a un país. Mencionó los casos de Colombia y Chile, donde, según su análisis, los partidos que durante décadas estructuraron la vida política perdieron protagonismo frente a nuevas figuras y movimientos.
Argentina y el fenómeno Milei
Consultado sobre el presidente argentino Javier Milei y su llegada al poder, Sanguinetti consideró que su triunfo fue consecuencia de una profunda crisis económica y política y de un fuerte rechazo a las estructuras existentes.
"Milei llega porque en la Argentina iba a llegar aquel que estuviera más en contra de todo lo que estuviera establecido", sostuvo.
Según el expresidente uruguayo, el actual mandatario argentino consiguió canalizar el malestar de una sociedad que buscaba una ruptura con el sistema político tradicional. También consideró que uno de los factores que explica el respaldo que mantiene Milei es la reducción de la inflación.
Sanguinetti señaló que, aunque la situación económica de los argentinos continúa siendo difícil, la caída de la inflación modificó una de las principales angustias cotidianas: la incertidumbre respecto de cuánto aumentarían los precios.
A su entender, otro elemento determinante es la falta de una alternativa opositora consolidada. En ese escenario, afirmó que Milei logró acuerdos políticos que contribuyeron a fortalecer su posición.
Al mismo tiempo, manifestó su deseo de que Argentina consiga estabilizarse. "A la Argentina le basta estabilizarse", sostuvo, al destacar el potencial creativo de la sociedad argentina y señalar que uno de sus principales problemas históricos ha sido la falta de institucionalidad.
La cultura democrática uruguaya
Sanguinetti destacó como una de las principales fortalezas de Uruguay la existencia de una cultura cívica arraigada. Recordó que el país atravesó una dictadura entre 1973 y 1985, pero sostuvo que la aspiración democrática permaneció vigente en la sociedad.
Al referirse a las últimas elecciones, destacó la aceptación de los resultados por parte de los ciudadanos y el respeto entre quienes ganaron y quienes perdieron.
Para el expresidente, esa actitud no responde simplemente a una característica circunstancial, sino a una construcción cultural.
"Eso es cultura cívica", afirmó. Y explicó que, al igual que ocurre con determinadas reglas de tránsito que las personas incorporan sin necesidad de consultar permanentemente un reglamento, los uruguayos incorporaron la idea de que las diferencias políticas se resuelven mediante las elecciones.
Según Sanguinetti, la existencia de esa cultura permite que, independientemente del resultado electoral, los ciudadanos sepan que habrá una nueva instancia dentro de cinco años.

"El político tiene que interpretar y conducir"
Uno de los principales ejes de la entrevista fue su concepción del ejercicio del gobierno. Sanguinetti sostuvo que un dirigente político no puede limitarse a satisfacer todas las demandas sociales, porque los recursos son limitados mientras que las aspiraciones de la sociedad son prácticamente infinitas.
"El político es un administrador", afirmó. En su definición, administrar significa trabajar con recursos limitados para atender reclamos, deseos y expectativas diversas.
Para el exmandatario, la tarea política consiste en escuchar a la ciudadanía, interpretar sus aspiraciones y, al mismo tiempo, conducirlas hacia objetivos que sean posibles de concretar.
"Interpretar o escuchar, entender lo que la gente está aspirando y conducirla para que eso que está queriendo se instale en un área de racionalidad", explicó.
En contraposición, señaló que el demagogo puede satisfacer las demandas inmediatas, pero corre el riesgo de alimentar expectativas que posteriormente se transformen en frustración.
En ese sentido, definió el gobierno como una tarea de administración de posibilidades: "tratar de darle viabilidad a lo mejor de lo posible".
La elección uruguaya y el resultado de la coalición
Al analizar las últimas elecciones nacionales, Sanguinetti sostuvo que el resultado de la coalición republicana puede explicarse, entre otros factores, por una pérdida de votos en el interior del país y por el comportamiento de un sector del electorado que expresó descontento con el gobierno.
También se refirió al resultado del plebiscito vinculado a la seguridad social y consideró que existió una distancia entre las posiciones de los principales dirigentes políticos y el apoyo que recibió la propuesta en las urnas.
Para Sanguinetti, parte de ese respaldo puede explicarse por una expectativa social de mejorar las condiciones de jubilación y trabajo.
"Es una ilusión, una falsa ilusión", afirmó al referirse a la idea de que es posible trabajar menos y obtener mejores ingresos sin considerar las restricciones económicas.
Críticas a la influencia sindical
Sanguinetti manifestó además preocupación por la influencia que, a su juicio, mantienen los sindicatos en algunas áreas de la política uruguaya, especialmente en la educación.
Consideró que determinados sectores sindicales tienen una posición "conservadora" y sostuvo que algunas de sus propuestas apuntan a mantener estructuras existentes en lugar de promover transformaciones.
Su planteo se inscribe dentro de una discusión más amplia sobre el papel de las organizaciones sindicales y su influencia en las políticas públicas.
El Partido Colorado y su futuro
Consultado sobre la situación del Partido Colorado, Sanguinetti reconoció que la colectividad ha atravesado dificultades, especialmente en materia de renovación de liderazgos.
Explicó que su propia generación permaneció durante más tiempo del esperado en la primera línea política y consideró que debería haber dado paso antes a nuevas generaciones.
Sin embargo, expresó confianza en los nuevos dirigentes colorados y destacó especialmente a Andrés Ojeda y Robert Silva.
"Son hijos de un partido Colorado ya peleando por sobrevivir", afirmó, al señalar que no se formaron en una etapa de predominio electoral del partido, sino en un período de dificultades y competencia política.
A su entender, esa experiencia puede convertirse en una fortaleza para la renovación partidaria.
Una identidad propia entre liberalismo y socialismo
Sanguinetti también definió la identidad histórica del Partido Colorado como una posición diferenciada tanto del socialismo como del liberalismo conservador.
Defendió la idea de un Estado que mantenga empresas públicas, pero que al mismo tiempo pueda reformarlas y someterlas a competencia cuando corresponda.
"Matiz, no es blanco y negro", sostuvo al referirse a la política y a la democracia.
Para el expresidente, la democracia se caracteriza precisamente por la existencia de matices y posiciones intermedias, mientras que la dictadura representa la concentración absoluta del poder.
Una vida ligada al Partido Colorado
Durante la entrevista, Sanguinetti repasó también su relación personal con el Partido Colorado. Contó que proviene de una familia políticamente dividida entre tradiciones coloradas y blancas, y afirmó que su identificación con el coloradismo fue producto de su propia formación y del estudio de la historia uruguaya.
Según explicó, su interpretación del proceso histórico del país lo llevó a valorar el papel que el Partido Colorado tuvo en la construcción de la República, en la educación pública, en la separación entre Iglesia y Estado y en distintas reformas sociales.
También recordó el impacto que tuvo la Revolución Cubana sobre su generación y explicó que aquel proceso terminó reforzando su convicción democrática.
"La democracia es lo mejor posible dentro de lo posible"
A lo largo de la entrevista, Sanguinetti volvió sobre una idea que atraviesa buena parte de su concepción política: la necesidad de combinar las aspiraciones sociales con las posibilidades concretas de una sociedad.

Para el expresidente, gobernar implica administrar recursos escasos, escuchar demandas y tomar decisiones que permitan avanzar sin convertir las expectativas en promesas imposibles.
En ese marco, reivindicó nuevamente la tradición democrática uruguaya y sostuvo que esa cultura constituye uno de los principales activos del país.
Su diagnóstico combina una defensa de las instituciones y de los partidos políticos tradicionales con una advertencia sobre los desafíos que enfrentan las democracias contemporáneas: el debilitamiento de las estructuras partidarias, el avance de liderazgos personalistas, la polarización y la dificultad de transformar las demandas sociales en políticas públicas sostenibles.

